Interior de la antigua catedral de Santa María en Chinatown. SAN FRANCISCO, CA

Exterior de la catedral.

Nuestra primera incursión en San Francisco ha sido para comprar ropa de abrigo porque hace un frío polar. Conforme llegábamos ayer a la ciudad veíamos a la gente excesivamente abrigada para el sol que hacía. No nos lo explicábamos, pero fue cuando salimos del coche cuando lo entendimos todo. En esta ciudad, tan pronto te mueres de calor como te falta ropa para taparte. Hay una frase famosa de Mark Twain que describe a la perfección lo que es el clima por esta época: “El invierno más duro que pasé fue un verano en San Francisco”, y no exageraba…

Como la ropa que traemos en la maleta es más bien ligerita, nos hemos ido a comprar las típicas sudaderas y chaquetones de SF a las tiendas de ChinatownDe paso que nos adentrábamos otra vez en la pequeña China nos hemos acercado a ver la antigua catedral de Santa María, que tenía buena pinta por fuera y que no nos ha decepcionado por dentro.

Una vez bien forrados, mapa en mano nos hemos dirigido a ver el cambio de agujas de los tranvías, en la esquina de Powell St. con Market St. Ni que decir tiene que la gente se agolpaba en primera línea para verlo, pero hemos conseguido hacernos un hueco. El sistema es de “tracción animal”, vamos: el tranvía se sitúa en una plataforma giratoria que giran a mano dos operarios municipales.

Después de esto nos hemos acercado a la plaza Hallidie a comprar el abono que nos permitirá coger los distintos medios de transporte de la ciudad las veces que queramos durante nuestra estancia en San Francisco. El transporte público en SF funciona muy bien, así que dejaremos el coche en el parking. Tras hacer una pequeña cola, nos fuimos a visitar el City Hall, uséase, el Ayuntamiento. Además de verlo por fuera, visitarlo por dentro es gratis. Debe ser la única Casa Consistorial del mundo que está plagada de turistas, increíble. Allí está la escalera por la que bajaba el gran Harry Callahan, Harry ‘El Sucio’…

Ayuntamiento de San Francisco.

Las escaleras del Consistorio han aparecido en múltiples películas de Hollywood.

Tras un buen rato de visita, nos fuimos al mercado que había justo al lado para tomar un tentempié. Había un montón de puestos de fruta y verdura (muchos ecológicos). También había chiringuitos para comer: perritos calientes, gofres, crepes… pero nos decidimos por un puesto de pizzas que venía con el horno incluido.

Mercadillo, con la magnífica cúpula del Ayuntamiento al fondo.

Aquí mi mujer se empezó a encontrar indispuesta (se ve que se le indigestaron las compras del outlet del día anterior) y tuvimos que regresar al hotel. Una pena, pero lo primero es la salud.