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Los moteles en los que nos estamos alojando suelen incluir un desayuno continental (tostadas, zumo o café y poco más) que unas veces aprovechamos y otras no. Hoy nos ha dado por ir y nos hemos encontrado con una caterva de franceses descargados la tarde anterior por un enorme autobús, así que imaginaos la cola que había en el tostador, puf…

Arco Wilson, en la US 191. UTAH

Arco Wilson, en la US 191. UTAH

El Wilson Arch es un arco de piedra arenisca natural, situado a 38 kilómetros al sur de Moab, en el sureste de Utah. Tiene una envergadura de 28 metros y una altura de 14 metros. Es visible desde la US 191 hacia el este, donde hay un desvío con carteles explicativos. El arco está a 1.850 metros sobre el nivel del mar.

Acto seguido, cogemos la US 191 rumbo a Monument Valley, por la que seguimos disfrutando de un paisaje increíble. Por el camino paramos para ver el Wilson Arch, un enorme arco natural de piedra (ya sabéis que por aquí se estilan mucho) sobrevolado por enormes cuervos (en general, en los desiertos de Utah y Arizona hay un montón). De hecho, aquí tenéis una foto de uno que ha posado para nosotros sobre una señal de tráfico…

Menudo modelo nos encontramos en el enlace con la US 163. UTAH

Menudo modelo nos encontramos en el enlace con la US 163. UTAH

Antes de llegar a nuestro destino estrella del día, nos acercamos a contemplar los “cuellos de cisne” del Goosenecks State Park, algo parecido al Dead Horse Point de ayer.

Goosenecks es un Parque Estatal del estado de Utah con vistas a un profundo meandro del río San Juan. El parque está situado cerca de la frontera sur del estado, a poca distancia de Mexican Hat. Durante millones de años el agua, el viento, las heladas y la gravedad han ido tallando estos meandros de más de 300 metros de profundidad. Es un parque poco desarrollado y de entrada gratuita. Hay unas pocas mesas de picnic al borde del acantilado y un par de aseos públicos.

No hay rutas para hacer senderismo establecidas pero el Honaker Trail, a pocos kilómetros al noroeste, proporciona acceso al río San Juan.

Goosenecks State Park. UTAH

Goosenecks State Park. Sólo dispone de un mirador y la entrada es gratuita. UTAH

Mexican Hat, un hito del equilibrio. UTAH.

Mexican Hat, en eterno equilibrio. UTAH.

También nos pilla de camino Mexican Hat, un pueblo que debe su nombre a una piedra enorme que se sostiene como por arte de magia sobre otra mucho más pequeña y cuya forma se asemeja a la de un sombrero mexicano (según los americanos).

Por fin llegamos a Monument Valley por la misma carretera por la que Thelma & Louise van en su descapotable al final de la peli o donde Forrest Gump deja de correr… impresionante. Reconozco que, como buen cinéfilo, me hacía especial ilusión recorrer este trocito de la historia del cine. Este escenario fue popularizado por el director John Ford, que lo utilizó hasta la saciedad para sus películas del Oeste. De hecho, dentro del parque hay un lugar denominado John Ford’s Point, la vista de Monument Valley que más le gustaba al director.

Sin embargo, nada más entrar al parque comienza a llover, una vez más… es increíble que estemos pasando menos calor en el oeste que en el este, el mundo al revés. Pero como ya nos conocemos cómo son las tormentas por aquí, nos quedamos tranquilamente en el coche dentro del parking a tomar un tentempié mientras amaina. No falla, en 30-45 minutos para y vuelve a salir el sol como si nada.

Monument Valley (en lenguaje navajo: Tsé Bii Ndzisgaii, que significa valle de las rocas) es una región de la meseta del Colorado formada por un conjunto de grandes cerros de piedra arenisca, el más alto de 300 metros de altura. Está en la frontera entre Utah y Arizona, cerca de la zona de Four Corners. El valle se encuentra dentro de la reserva de la nación Navajo y es accesible desde la US 163.

Entrada a Monument Valley por la US 163. Posiblemente, el tramo de carretera más famosa del cine...

Entrada a Monument Valley por la US 163. Posiblemente, el tramo de carretera más famoso del cine…

Es un parque Navajo, es decir, el Gobierno le ha cedido la gestión a los indios de esta tribu que, haciendo honor a su nombre, meten unos sablazos de aupa. Por el parque discurre un sendero de tierra de 27 kilómetros que se utiliza para ver de cerca los monolitos. Si el camino ya de por sí no es muy recomendable para los turismos, con lluvia menos aún, así que decidimos apuntarnos a un tour de dos horas que se realiza a bordo de una camioneta acondicionada con asientos detrás y una especie de techo para evitar el sol.

No sé dónde había oído/leído que el viaje costaba 15$ por persona, algo razonable, pero al llegar al puestecillo de los Navajo nos dicen que son 50$ cada uno, el viaje corto, ¡y 70$ el largo! Además, con lo de fifty y fifteen no nos enteramos hasta que vamos a entregarle los 30$. Le decimos que nanay, que es muy caro, y nos dice que vayamos detrás del puesto. Allí otro indio nos dice que nos deja el tour largo por 50$ cada uno. Le volvemos a decir que no. Entonces avisa a otro que está a punto de salir con cuatro pasajeros (las camionetas son de seis plazas) y empezamos a regatear. Previamente, el pichón nos había dicho que los otros cuatro pasajeros no nos vieran pagarle porque ellos habían pasado por caja religiosamente, así que le decimos que sólo tenemos esos 30$. A todo esto yo ya estaba medio mosca porque no me gusta eso de que te cobren según la cara de tonto que te vean así que, tras varios tira y afloja, el tío nos rebaja a 50$ los dos, pero la verdad es que ya nos habíamos enfriado y pasamos. Al final nos vino hasta bien porque al rato comenzó a llover otra vez y la gente volvía de barro hasta las cejas.

The Mittens, los tres reyes de Monument Valley.

The Mittens, los tres reyes de Monument Valley.

Tras hacer unas cuantas fotos más salimos hacia Page, el pueblo donde dormiremos hoy. Dos horitas más de coche, lo acostumbrado. Nuestras cinco o seis horas de coche al día no nos las quita nadie. Un consejo, en la zona de los Parques Nacionales de Utah y Arizona los moteles son bastante más caros y hay menos plazas, así que es muy recomendable reservar con tiempo.

El caso es que mientras nos estamos acomodando en la habitación, de repente, suena un estruendo descomunal fuera, tanto que creíamos que había explotado algo. Salimos corriendo hacia la puerta y vemos que ha empezado otra vez a llover; el ruido había sido un trueno. Vemos varios relámpagos y empieza a caer agua a lo bestia. ¿Y este es el seco y árido Oeste?

Desde la puerta de la habitación del motel observamos los truenos y relámpagos.

Salimos a la puerta de la habitación del motel a contemplar los relámpagos.

En fin, mañana tenemos otro plato fuerte del viaje: visita contratada para las 9,30h a Antelope Canyon y después rumbo al Gran Cañón.  See you!

Grúas del Monte Carlo Truck Service.

Grúa del Monte Carlo Truck Service. ASH FORK, AZ

Grúa del Monte Carlo Truck Service. ASH FORK, AZ

Grúa del Monte Carlo Truck Service. ASH FORK, AZ

Hoy va a ser un día largo. La primera visita del día es el Monte Carlo Truck Stop, una antigua parada de camiones que parece abandonada, tan sólo quedan un par de viejas grúas. Además, un perro de mirada aviesa se acerca lentamente hacia nosotros así que decidimos retomar la marcha.

Con el susto todavía en el cuerpo, seguimos rumbo a Ash Fork, donde paramos a desayunar en el Ranch House Cafe.

De aquí nos vamos a la barbería DeSoto, cerrada y en venta, famosa precisamente por el coche marca DeSoto que hay sobre el techo a modo de reclamo publicitario.

La siguiente parada es Seligman, en cuya calle principal hay varios puntos de interés, aunque como en Williams, el negocio está servido. El pueblo está lleno de turistas, entre ellos muchos franceses, y vemos el famoso Snow Cap Drive In de Ángel Delgadillo, a tope de gente. En la misma calle hay también varias tiendas de regalos.

 

Angel Delgadillo's Snow Cap Drive In. SELIGMAN, AZ

Angel Delgadillo’s Snow Cap Drive In. SELIGMAN, AZ

De camino a Peach Springs, el pueblo en el que se inspiró Pixar para su Radiator Springs de Cars, vemos más mensajes Burma Shave, una tradición de la Ruta 66. Ya sabéis, los carteles secuenciales que se ponían a lo largo de un tramo de carretera con rimas graciosas para anunciarse.

Hacemos una parada en el famoso Hackberry General Store, auténtico icono de la Ruta a su paso por Arizona. Era un almacén donde los viajeros podían repostar gasolina y aprovisionarse de agua antes de cruzar el desierto hacia California. Ahora es una atracción para los turistas con un precioso Corvette de 1957 aparcado en la puerta.

Hackberry General Store. HACKBERRY, AZ

Hackberry General Store. HACKBERRY, AZ

Ejemplo de desert water bag.

Ejemplo de desert water bag.

Este era uno de los últimos puntos de venta de las desert bags antes de atravesar el temible desierto de Mojave, un elemento muy ligado a los desplazamientos en coche en Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX: unas rudimentarias bolsas de tela con agua que se colgaban del radiador para afrontar largas travesías por el desierto.

En Kingman pasamos por la torre del agua, con su inscripción de la Ruta 66, y por el Hill Top Motel, con su precioso neón rodeado de cactus.

Hill Top Motel. KINGMAN, AZ

Hill Top Motel. KINGMAN, AZ

Torre de Agua. KINGMAN, AZ

Torre de Agua. KINGMAN, AZ

Muy cerca estaba el Mr. D’z Route 66 Dinner; habría estado bien para comer, estaba muy cuco, al menos por fuera, pero todavía estamos digiriendo el burrito del desayuno (más bien, burrazo). Antes de abandonar el pueblo hacemos una parada delante del museo Powerhouse para ver la locomotora antigua Santa Fe que hay expuesta en la calle.

A partir de aquí iniciamos la subida a Oatman por un antiguo tramo de la 66 muy recomendable (ver video).

Locomotora Santa Fe. KINGMAN, AZ

Locomotora Santa Fe. KINGMAN, AZ

Al llegar nos encontramos con un antiguo poblado minero del Oeste con burros por medio de la calle. Resulta que cuando los mineros se fueron, dejaron a los burros que habían usado para el transporte de material… y allí se quedaron. Ahora pasean libres por las calles en busca de la comida que le dan los turistas, o rebuscando en los cubos de basura, muy fuerte. En la mayoría de tiendas se pueden comprar zanahorias para alimentarlos. Son como las vacas sagradas en la India, van por libre y nadie los molesta.

Burros en OATMAN, AZ

Burros en OATMAN, AZ

Cactus típico de la zona.

Cactus típico de la zona.

Al salir del pueblo casi me llevo a uno por delante. Giro la vista y veo a mi mujer que ladea la cabeza de lado a lado y suspira; la pobre no gana para sustos con tanto bichejo que se cruza…

En la bajada de Oatman vemos un tipo de cactus muy chulo que sólo se ve por esta zona, así que paro y le digo a mi mujer que se ponga junto a uno para una foto. De camino le digo que tenga cuidado con las serpientes y los escorpiones, a lo que se da la vuelta y me dice que le eche la foto a mi señora madre ¬¬

¡Y por fin llegamos a California! Es curioso como hemos pasado en pocos kilómetros de los cuervos de Arizona a las mariposas de California, que se van golpeando contra el cristal del coche conforme avanzamos por la carretera. Tras pasar por Needles, seguimos la Ruta 66 a través del desierto de Mojave, más de cien kilómetros sin ver un alma. Se me ocurre comentarle entonces a mi esposa “fíjate qué putada sería si pincháramos y tal”, y la verdad es que está hoy nostálgica, no hace más que acordarse de mi familia…

Desierto de Mojave. CALIFORNIA

Desierto de Mojave. CALIFORNIA

Aprovechando que no hay ni un alma por la carretera, Lourdes me pide probar el coche para ver cómo va el cambio automático. El caso es que no le gusta mucho conducir, así que me estoy chupando yo todo el viaje (pero con gusto, a mi me encanta). Jiji, jaja… las risas del principio se truncan cuando le pido que aminore un poco para echar una foto y le mete el pie hasta el fondo creyendo que es el embrague… por poco me como el cristal. Tras este pequeño incidente le he comentado que mañana si quiere se lo dejo otra vez para entrar a Los Angeles… Ante la cara de pocos amigos que estaba poniendo he decidido dejar los chascarrillos por ahora.

Roy's Cafe. AMBOY, CA

Roy’s Cafe. AMBOY, CA

En este tramo por el desierto prácticamente no quedan establecimientos ni gasolineras, por lo que hay que ir con el tanque lleno. Tan sólo nos encontramos con el Roy’s Motel & Café, un histórico de la 66 en medio de la nada, representante de la arquitectura Goggie que tan de moda se puso durante la era espacial en Estados Unidos.

Antes de abandonar el desierto pasamos por el cráter de Amboy, un viejo volcán extinto. La zona está plagada de montículos negros de cenizas fosilizadas que supongo que llevan allí bastante tiempo.

Amboy Crater. AMBOY, CA

Amboy Crater. AMBOY, CA

Tras salir del desierto, lo primero que nos encontramos es una gasolinera con los precios por las nubes. No sé si lo he comentado ya, pero en USA el precio de la gasolina puede variar más de un dólar por galón (3,8 litros), así que hay que mirar muy bien donde se reposta: donde menos gasolineras hay, más te clavan.

Tras pasar por el Bagdad Cafe de la peli, paramos a cenar en el Peggy Sue’s 50s Dinner, un restaurante estilo años 50 muy bien ambientado. Por cierto, la comida estaba muy buena.

Peggy Sue’s 50’s Dinner. BARSTOW, CA

Finalmente llegamos a Barstow, destino final de hoy, tras una intensa jornada. Como todo tiene un final, mañana llegaremos a la playa de Santa Mónica y daremos por concluida la Ruta 66 y, con ello, la primera parte de nuestro road trip por tierras estadounidenses.