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Grúas del Monte Carlo Truck Service.

Grúa del Monte Carlo Truck Service. ASH FORK, AZ

Grúa del Monte Carlo Truck Service. ASH FORK, AZ

Grúa del Monte Carlo Truck Service. ASH FORK, AZ

Hoy va a ser un día largo. La primera visita del día es el Monte Carlo Truck Stop, una antigua parada de camiones que parece abandonada, tan sólo quedan un par de viejas grúas. Además, un perro de mirada aviesa se acerca lentamente hacia nosotros así que decidimos retomar la marcha.

Con el susto todavía en el cuerpo, seguimos rumbo a Ash Fork, donde paramos a desayunar en el Ranch House Cafe.

De aquí nos vamos a la barbería DeSoto, cerrada y en venta, famosa precisamente por el coche marca DeSoto que hay sobre el techo a modo de reclamo publicitario.

La siguiente parada es Seligman, en cuya calle principal hay varios puntos de interés, aunque como en Williams, el negocio está servido. El pueblo está lleno de turistas, entre ellos muchos franceses, y vemos el famoso Snow Cap Drive In de Ángel Delgadillo, a tope de gente. En la misma calle hay también varias tiendas de regalos.

 

Angel Delgadillo's Snow Cap Drive In. SELIGMAN, AZ

Angel Delgadillo’s Snow Cap Drive In. SELIGMAN, AZ

De camino a Peach Springs, el pueblo en el que se inspiró Pixar para su Radiator Springs de Cars, vemos más mensajes Burma Shave, una tradición de la Ruta 66. Ya sabéis, los carteles secuenciales que se ponían a lo largo de un tramo de carretera con rimas graciosas para anunciarse.

Hacemos una parada en el famoso Hackberry General Store, auténtico icono de la Ruta a su paso por Arizona. Era un almacén donde los viajeros podían repostar gasolina y aprovisionarse de agua antes de cruzar el desierto hacia California. Ahora es una atracción para los turistas con un precioso Corvette de 1957 aparcado en la puerta.

Hackberry General Store. HACKBERRY, AZ

Hackberry General Store. HACKBERRY, AZ

Ejemplo de desert water bag.

Ejemplo de desert water bag.

Este era uno de los últimos puntos de venta de las desert bags antes de atravesar el temible desierto de Mojave, un elemento muy ligado a los desplazamientos en coche en Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX: unas rudimentarias bolsas de tela con agua que se colgaban del radiador para afrontar largas travesías por el desierto.

En Kingman pasamos por la torre del agua, con su inscripción de la Ruta 66, y por el Hill Top Motel, con su precioso neón rodeado de cactus.

Hill Top Motel. KINGMAN, AZ

Hill Top Motel. KINGMAN, AZ

Torre de Agua. KINGMAN, AZ

Torre de Agua. KINGMAN, AZ

Muy cerca estaba el Mr. D’z Route 66 Dinner; habría estado bien para comer, estaba muy cuco, al menos por fuera, pero todavía estamos digiriendo el burrito del desayuno (más bien, burrazo). Antes de abandonar el pueblo hacemos una parada delante del museo Powerhouse para ver la locomotora antigua Santa Fe que hay expuesta en la calle.

A partir de aquí iniciamos la subida a Oatman por un antiguo tramo de la 66 muy recomendable (ver video).

Locomotora Santa Fe. KINGMAN, AZ

Locomotora Santa Fe. KINGMAN, AZ

Al llegar nos encontramos con un antiguo poblado minero del Oeste con burros por medio de la calle. Resulta que cuando los mineros se fueron, dejaron a los burros que habían usado para el transporte de material… y allí se quedaron. Ahora pasean libres por las calles en busca de la comida que le dan los turistas, o rebuscando en los cubos de basura, muy fuerte. En la mayoría de tiendas se pueden comprar zanahorias para alimentarlos. Son como las vacas sagradas en la India, van por libre y nadie los molesta.

Burros en OATMAN, AZ

Burros en OATMAN, AZ

Cactus típico de la zona.

Cactus típico de la zona.

Al salir del pueblo casi me llevo a uno por delante. Giro la vista y veo a mi mujer que ladea la cabeza de lado a lado y suspira; la pobre no gana para sustos con tanto bichejo que se cruza…

En la bajada de Oatman vemos un tipo de cactus muy chulo que sólo se ve por esta zona, así que paro y le digo a mi mujer que se ponga junto a uno para una foto. De camino le digo que tenga cuidado con las serpientes y los escorpiones, a lo que se da la vuelta y me dice que le eche la foto a mi señora madre ¬¬

¡Y por fin llegamos a California! Es curioso como hemos pasado en pocos kilómetros de los cuervos de Arizona a las mariposas de California, que se van golpeando contra el cristal del coche conforme avanzamos por la carretera. Tras pasar por Needles, seguimos la Ruta 66 a través del desierto de Mojave, más de cien kilómetros sin ver un alma. Se me ocurre comentarle entonces a mi esposa “fíjate qué putada sería si pincháramos y tal”, y la verdad es que está hoy nostálgica, no hace más que acordarse de mi familia…

Desierto de Mojave. CALIFORNIA

Desierto de Mojave. CALIFORNIA

Aprovechando que no hay ni un alma por la carretera, Lourdes me pide probar el coche para ver cómo va el cambio automático. El caso es que no le gusta mucho conducir, así que me estoy chupando yo todo el viaje (pero con gusto, a mi me encanta). Jiji, jaja… las risas del principio se truncan cuando le pido que aminore un poco para echar una foto y le mete el pie hasta el fondo creyendo que es el embrague… por poco me como el cristal. Tras este pequeño incidente le he comentado que mañana si quiere se lo dejo otra vez para entrar a Los Angeles… Ante la cara de pocos amigos que estaba poniendo he decidido dejar los chascarrillos por ahora.

Roy's Cafe. AMBOY, CA

Roy’s Cafe. AMBOY, CA

En este tramo por el desierto prácticamente no quedan establecimientos ni gasolineras, por lo que hay que ir con el tanque lleno. Tan sólo nos encontramos con el Roy’s Motel & Café, un histórico de la 66 en medio de la nada, representante de la arquitectura Goggie que tan de moda se puso durante la era espacial en Estados Unidos.

Antes de abandonar el desierto pasamos por el cráter de Amboy, un viejo volcán extinto. La zona está plagada de montículos negros de cenizas fosilizadas que supongo que llevan allí bastante tiempo.

Amboy Crater. AMBOY, CA

Amboy Crater. AMBOY, CA

Tras salir del desierto, lo primero que nos encontramos es una gasolinera con los precios por las nubes. No sé si lo he comentado ya, pero en USA el precio de la gasolina puede variar más de un dólar por galón (3,8 litros), así que hay que mirar muy bien donde se reposta: donde menos gasolineras hay, más te clavan.

Tras pasar por el Bagdad Cafe de la peli, paramos a cenar en el Peggy Sue’s 50s Dinner, un restaurante estilo años 50 muy bien ambientado. Por cierto, la comida estaba muy buena.

Peggy Sue’s 50’s Dinner. BARSTOW, CA

Finalmente llegamos a Barstow, destino final de hoy, tras una intensa jornada. Como todo tiene un final, mañana llegaremos a la playa de Santa Mónica y daremos por concluida la Ruta 66 y, con ello, la primera parte de nuestro road trip por tierras estadounidenses.

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Palm Cafe. BARSTOW, CA

Palm Cafe. BARSTOW, CA

Como nos quedan pocos kilómetros para llegar al final de nuestra aventura, decidimos tomárnoslo con calma. Empezamos el viaje levantándonos a las 6 de la mañana… y ya vamos por las 9h. Tras recoger la habitación y cargar el coche nos dirigimos al Palm Café, a la salida de Barstow, para tomar un desayuno mediterráneo –que falta nos hace–, pero nos encontramos con la puerta cerrada. Nos ocurre lo mismo con el local de BunBoy. Decidimos avanzar hasta Helendale y probar suerte allí, pero tampoco puede ser.

Siguiendo la carretera llegamos al bosque de botellas de Elmer Long. El clima aquí es semidesértico y se nota que hace tiempo que la autopista dejó a un lado estas tierras. El calor por aquí vuelve a pegar fuerte y el paisaje no difiere demasiado de nuestro querido desierto de Tabernas.

El Bottle Tree Ranch es una obra de arte muy especial. Este bosque de árboles hecho con botellas es obra de Elmer Long, un excéntrico artista local que físicamente podría pasar por uno de los ZZ Top. De pequeño, Elmer solía atravesar el desierto con su padre, que recogía todo tipo de objetos. Cuando murió le dejó a su hijo una colección de botellas de colores, y en aquel momento se le ocurrió hacer su primer árbol de botellas. Elmer inició su obra en el año 2000 y, a día de hoy, ya ha creado más de 200 árboles en su rancho de Oro Grande, a la orilla de la vieja Ruta 66.

El de Long no es el primer bosque de botellas de cristal de Estados Unidos, pero sí es el más poblado. Pero, sin duda, lo mejor de visitar el rancho californiano es conocer al propio Elmer, un tipo tranquilo siempre dispuesto a entablar una conversación amistosa con los viajeros de la 66. 

Elmer Long's Bottle Tree Ranch. ORO GRANDE, CA

Elmer Long’s Bottle Tree Ranch. ORO GRANDE, CA

Tras una breve parada para echar gasolina, logramos al fin “repostar” también nosotros en el Molly Brown’s Country Cafe. Nos atiende una americana que, al ver que somos españoles, hace un esfuerzo enorme para explicarnos el menú en nuestro idioma. Justo al contrario que la mayoría de los mejicanos que nos hemos encontrado…

Primer McDonald's, abierto en 1948. SAN BERNARDINO, CA

Primer McDonald’s, abierto el 15 de mayo de 1940. SAN BERNARDINO, CA

Ya en San Bernardino visitamos el primer McDonald’s, que se construyó allá por 1940. Ahora hay hasta un museo, hay que joderse… Un poco más adelante vemos el California Theatre y el Wigwam Motel, famoso por sus habitaciones en forma de tipi indio. En Holbrook (Arizona) hay otro motel igual, en el tramo que nos saltamos para hacer los Parques Nacionales. Me bajo a hacer unas fotos y veo que un hombre se me acerca. Resulta que es el propietario del motel que está allí con unos obreros haciendo unas reformas. Comenzamos a hablar y hablar del viaje y me dice que como vayamos parando en los sitios de la 66 podemos tardar como 5 horas en llegar a Santa Mónica. En ese momento, tomamos la decisión de coger la autopista para poder llegar a una hora prudencial.

Habitaciones en forma de tipi indio en el WigWam Motel. SAN BERNARDINO, CA

Habitaciones en forma de tipi indio en el WigWam Motel. SAN BERNARDINO, CA

La autopista es la selva en L.A.: seis carriles en cada sentido y coches cruzándose de uno a otro sin siquiera poner el intermitente. Además, la gente conduce bastante agresivo. Si vais varios en el coche, os recomiendo utilizar siempre que podáis el carril VAO (Vía de Alta Ocupación) para dos o más ocupantes, avanzaréis más rápido.

Al final, por la autopista tardamos la mitad de tiempo, lo que nos permite llegar al muelle de Santa Mónica sobre las 14h. La verdad es que la playa está a tope y hace mucho calor. A nosotros nos gustó más el pier de Chicago, y no es por el calor porque allí hacía el mismo o más, si cabe.

Muelle de Santa Mónica, fin de trayecto.

Muelle de Santa Mónica, fin de trayecto.

Tras buscar sin éxito a Mitch Buchanan entre los vigilantes de la playa, andamos un poco por Ocean Boulevard hasta que encontrar la placa que marca el final de la Will Rogers Highway, donde nos hacemos la foto de rigor. Con la satisfacción del deber cumplido, iniciamos la ardua tarea de cruzar la ciudad para llegar al motel que tenemos reservado en la zona de West Hollywood.

Entrada al muelle de Santa Mónica.

Entrada al muelle de Santa Mónica.

Llegamos al motel como dos horas y media después (me daban ganas de pegarme un tiro), pero al menos la zona está muy bien. Desde aquí se ven las letras del cartel de Hollywood sobre la colina y el motel es el típico de película, con su piscinita en medio y las habitaciones alrededor. Vamos, como en Melrose Place…

Playa de Santa Mónica, a tope. ¿Ande andará Mitch?

Playa de Santa Mónica, a tope. ¿Ande andará Mitch?

Aquí termina la primera parte de nuestra aventura. Han sido casi 5.000 kilómetros atravesando los States que difícilmente olvidaremos. Este inmenso país es un lugar de contrastes que no deja indiferente. Hemos recorrido desiertos, bosques, alta montaña, grandes ciudades, áreas rurales…

Pero aún nos queda la segunda parte del viaje, el triángulo de la Costa Oeste: Los Angeles, San Francisco y Las Vegas. See you soon!!