Tag Archive: l.a.


Palm Cafe. BARSTOW, CA

Palm Cafe. BARSTOW, CA

Como nos quedan pocos kilómetros para llegar al final de nuestra aventura, decidimos tomárnoslo con calma. Empezamos el viaje levantándonos a las 6 de la mañana… y ya vamos por las 9h. Tras recoger la habitación y cargar el coche nos dirigimos al Palm Café, a la salida de Barstow, para tomar un desayuno mediterráneo –que falta nos hace–, pero nos encontramos con la puerta cerrada. Nos ocurre lo mismo con el local de BunBoy. Decidimos avanzar hasta Helendale y probar suerte allí, pero tampoco puede ser.

Siguiendo la carretera llegamos al bosque de botellas de Elmer Long. El clima aquí es semidesértico y se nota que hace tiempo que la autopista dejó a un lado estas tierras. El calor por aquí vuelve a pegar fuerte y el paisaje no difiere demasiado de nuestro querido desierto de Tabernas.

El Bottle Tree Ranch es una obra de arte muy especial. Este bosque de árboles hecho con botellas es obra de Elmer Long, un excéntrico artista local que físicamente podría pasar por uno de los ZZ Top. De pequeño, Elmer solía atravesar el desierto con su padre, que recogía todo tipo de objetos. Cuando murió le dejó a su hijo una colección de botellas de colores, y en aquel momento se le ocurrió hacer su primer árbol de botellas. Elmer inició su obra en el año 2000 y, a día de hoy, ya ha creado más de 200 árboles en su rancho de Oro Grande, a la orilla de la vieja Ruta 66.

El de Long no es el primer bosque de botellas de cristal de Estados Unidos, pero sí es el más poblado. Pero, sin duda, lo mejor de visitar el rancho californiano es conocer al propio Elmer, un tipo tranquilo siempre dispuesto a entablar una conversación amistosa con los viajeros de la 66. 

Elmer Long's Bottle Tree Ranch. ORO GRANDE, CA

Elmer Long’s Bottle Tree Ranch. ORO GRANDE, CA

Tras una breve parada para echar gasolina, logramos al fin “repostar” también nosotros en el Molly Brown’s Country Cafe. Nos atiende una americana que, al ver que somos españoles, hace un esfuerzo enorme para explicarnos el menú en nuestro idioma. Justo al contrario que la mayoría de los mejicanos que nos hemos encontrado…

Primer McDonald's, abierto en 1948. SAN BERNARDINO, CA

Primer McDonald’s, abierto el 15 de mayo de 1940. SAN BERNARDINO, CA

Ya en San Bernardino visitamos el primer McDonald’s, que se construyó allá por 1940. Ahora hay hasta un museo, hay que joderse… Un poco más adelante vemos el California Theatre y el Wigwam Motel, famoso por sus habitaciones en forma de tipi indio. En Holbrook (Arizona) hay otro motel igual, en el tramo que nos saltamos para hacer los Parques Nacionales. Me bajo a hacer unas fotos y veo que un hombre se me acerca. Resulta que es el propietario del motel que está allí con unos obreros haciendo unas reformas. Comenzamos a hablar y hablar del viaje y me dice que como vayamos parando en los sitios de la 66 podemos tardar como 5 horas en llegar a Santa Mónica. En ese momento, tomamos la decisión de coger la autopista para poder llegar a una hora prudencial.

Habitaciones en forma de tipi indio en el WigWam Motel. SAN BERNARDINO, CA

Habitaciones en forma de tipi indio en el WigWam Motel. SAN BERNARDINO, CA

La autopista es la selva en L.A.: seis carriles en cada sentido y coches cruzándose de uno a otro sin siquiera poner el intermitente. Además, la gente conduce bastante agresivo. Si vais varios en el coche, os recomiendo utilizar siempre que podáis el carril VAO (Vía de Alta Ocupación) para dos o más ocupantes, avanzaréis más rápido.

Al final, por la autopista tardamos la mitad de tiempo, lo que nos permite llegar al muelle de Santa Mónica sobre las 14h. La verdad es que la playa está a tope y hace mucho calor. A nosotros nos gustó más el pier de Chicago, y no es por el calor porque allí hacía el mismo o más, si cabe.

Muelle de Santa Mónica, fin de trayecto.

Muelle de Santa Mónica, fin de trayecto.

Tras buscar sin éxito a Mitch Buchanan entre los vigilantes de la playa, andamos un poco por Ocean Boulevard hasta que encontrar la placa que marca el final de la Will Rogers Highway, donde nos hacemos la foto de rigor. Con la satisfacción del deber cumplido, iniciamos la ardua tarea de cruzar la ciudad para llegar al motel que tenemos reservado en la zona de West Hollywood.

Entrada al muelle de Santa Mónica.

Entrada al muelle de Santa Mónica.

Llegamos al motel como dos horas y media después (me daban ganas de pegarme un tiro), pero al menos la zona está muy bien. Desde aquí se ven las letras del cartel de Hollywood sobre la colina y el motel es el típico de película, con su piscinita en medio y las habitaciones alrededor. Vamos, como en Melrose Place…

Playa de Santa Mónica, a tope. ¿Ande andará Mitch?

Playa de Santa Mónica, a tope. ¿Ande andará Mitch?

Aquí termina la primera parte de nuestra aventura. Han sido casi 5.000 kilómetros atravesando los States que difícilmente olvidaremos. Este inmenso país es un lugar de contrastes que no deja indiferente. Hemos recorrido desiertos, bosques, alta montaña, grandes ciudades, áreas rurales…

Pero aún nos queda la segunda parte del viaje, el triángulo de la Costa Oeste: Los Angeles, San Francisco y Las Vegas. See you soon!!

Anuncios
Hollywood Boulevard, el Paseo de la Fama con las estrellas en el suelo.

Hollywood Boulevard, el Paseo de la Fama de Los Angeles.

Comenzamos la mañana más tarde de lo planeado, pero es que los días ya van pasando factura. Nuestra intención es ir a ver el Paseo de la Fama, por lo que nos acercamos hasta Hollywood Boulevard. Aparcar por allí es algo complicado, por lo que optamos por dejarlo en el parking más cercano a la zona, y claro, como no, hay que soltar pasta…

Edificio de Capitol Records.

Edificio de Capitol Records.

Una vez allí comenzamos a darle a la pata y empiezan a asaltarnos decenas de personajes que se ponen en las aceras a venderte tours por las casas de los famosos. Bah, que vengan ellos a ver la mía…

Pasamos de todas las proposiciones con un “no, thanks” y nos dirigimos hacia el edificio de Capitol Records. De camino vemos el edificio de la CNN, mientras vamos pisando las estrellas de los famosos: Marilyn Monroe, Jamen Dean, Harrison Ford, Antonio Banderas… cualquiera que se os ocurra. Buscar una estrella en concreto es bastante complicado, pero de casualidad vemos la de Penélope Cruz, que estaba en una zona en obras, oculta bajo unos andamios.

La compañía Capitol Records fue fundada por el compositor Johnny Mercer  en 1920, con el apoyo financiero del productor de películas Buddy De Sylva y la perspicacia financiera de Glenn Wallichs, dueño de Music City, que en esa época era una de las más grandes tiendas de discos de Los Angeles, en la esquina de Sunset con Vine. Capitol Records abrió su primera oficina en un almacén del edificio de Music City.

Capitol fue el primer sello de la Costa Oeste, compitiendo contra RCA-Victor, Columbia y Decca, todos situados en Nueva York.

Teatro Chino. HOLLYWOOD, CA

Teatro Chino. HOLLYWOOD, CA

En honor a la verdad, el Paseo de la Fama carece de todo glamour, yo creo que todos nos imaginamos otra cosa antes de venir. La calle está plagada de tiendas de camisetas y de souvenirs y, salvo las estrellas del suelo, no hay mucho que ver. Lo único potable es el Teatro Chino, en cuya acera están las baldosas con las huellas de los actores.

La visita al Paseo de la Fama estuvo amenizada por un grupo de fanáticos religiosos que, megáfono en mano, iban por la calle cantando y rezando, supongo que por la salvación de las almas de todo el show business…

Después de andar bajo un sol de justicia y comprar un par de cosillas, vamos a buscar el coche para poner rumbo a las colinas de HollywoodComo hace años que no se puede acceder a las letras del cartel por cuestiones de seguridad, nos acercamos a uno de los miradores disponibles desde el que se ve bastante bien.

Cartel de Hollywood, un mito de la ciudad de Los Angeles.

Cartel de Hollywood, un mito de la ciudad de Los Angeles.

Torre de Agua en los Estudios Warner Bros,

Torre de Agua en los Estudios Warner Bros,

Reconozco que ver de cerca el cartel de la antigua Hollywoodland me hizo mucha ilusión. Tras echarnos las fotos de rigor salimos hacia los Estudios Warner Bros a hacer el tour que teníamos reservado en español a las 15,15h. La visita comienza con un pequeño video de siete minutos con imágenes de las películas que han ido realizando desde que los hermanos Warner fundaran el estudio en 1923. La verdad es que el video ya te mete en situación y consigue emocionarte, al menos a mí se me encogió el corazón frente a tantos recuerdos de mi niñez.

Tras esto nos presentan al que va a ser nuestro guía durante las dos horas y media que dura el tour. La cosa promete porque de los cuatro que entran es el más payaso. Se llama Bob y tiene un acento muy gracioso. La visita se realiza en una especie de carritos de golf con varias filas de asientos. Los estudios son inmensos y la gente se mueve por ellos en estos vehículos. Vamos pasando por diferentes naves donde fabrican el atrezzo para las pelis, decorados que por fuera son un motel, una universidad, un ayuntamiento… pero que por dentro son aprovechados para oficinas de los Estudios.

Cada nave del Estudio tiene una placa con las películas que se han rodado en su interior.

Cada nave del Estudio tiene una placa con las películas que se han rodado en su interior.

Nos cuenta que aquí aprovechan todos los edificios para rodar y los reutilizan para diferentes series y películas. Lo malo de la visita, a mi juicio, es que se centra demasiado en las series de televisión y dejan de lado un poco las películas.

Pasamos por el bar de Sam Merlotte en True Blood, el Central Perk de Friends (lo han conservado tal cual para el público), el plató de grabación de la serie estrella de la cadena, Big Bang Theory (no nos dejan hacer fotos por temas de copyright)… y otros muchos.

Bob nos cuenta que de los 84 Óscar a Mejor Película que ha repartido la Academia en su historia, Warner Bros ha ganado tan sólo 8, muy pocos teniendo en cuenta la calidad de algunas de las pelis que se han quedado sin estatuilla.

Central Perk, la mítica cafetería de la serie Friends. Estudios Warner Bros. BURBANK, CA

Central Perk, la mítica cafetería de la serie Friends. Estudios Warner Bros. BURBANK, CA

En un momento dado, Bob escoge a mi mujer para recrear una escena de Million Dollar Baby (Clint Eastwood, 2004) delante de uno de los escenarios originales de la peli, y más tarde para que corra como Phoebe en el episodio que hace footing por Central Park junto a Rachel en Friends… esta se presta a todo 🙂

A renglón seguido nos llevan a un museo de coches famosos donde están el Batmóvil, el Ford Gran Torino de Clint Eastwood, el Lincoln Continental de Matrix, el coche de Austin Powers, la furgoneta de Scooby Doo, y el Dodge Charger ‘General Lee’ de Los Duques de Hazzard, entre otros.

Museo de vehículos de cine en los Estudios Warner Bros. BURBANK, CA

Museo de vehículos de cine en los Estudios Warner Bros. BURBANK, CA

Después nos llevan a otro museo, en esta ocasión de vestuario de las películas y series del Estudio, muy chulo, con una segunda planta dedicada exclusivamente a Harry Potter en el que te podías probar el sombrero que elige. Aquí tampoco dejan tirar fotos 😦

Bob en acción con una joven visitante.

Bob en acción con una joven visitante.

Para concluir la visita, nuestro guía nos tiene preparado un fin de fiesta especial. El tío es una enciclopedia viviente de cine y series, en cada lugar te va contando escenas de manera detallada, muchas veces acompañadas de una representación… ¡es un crack! Parece el típico actor que no ha podido llegar a la gran pantalla y que se dedica a esto para seguir en contacto con el mundo de la farándula. Resulta que él fue el que inició los tours en español; de hecho, es el único idioma a parte del inglés en el que se dan las visitas. Para despedirse, nos hace varios representaciones más de pelis, pero viviéndolo, ¡con energía! La verdad es que la visita es super entretenida y ayuda mucho que el guía sea tan majo.

De allí queríamos subir al Parque Griffith, pero antes hacemos la subida de Mulholland Drive por aquello de redondear el día cinéfilo. Al fin, subimos al Observatorio Griffith para tener una vista panorámica de la ciudad y ver otro escenario de cine, concretamente el final de Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955); de hecho, hay un busto de James Dean en conmemoración. Desde allí apreciamos la enorme extensión que ocupa L.A., que se pierde ante nuestra vista:

Antes de bajar, tenemos tiempo de hacer cola para ver el Universo a través de uno de los telescopios del observatorio. Y así finalizamos nuestro segundo día en la meca del cine. ¡Mañana más!