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La bruma del Pacífico envuelve la costa a primera hora de la mañana…

Hoy toca recoger y despedirse de Los Angeles. Con el cartel de Hollywood ya en el retrovisor, cogemos la mítica Highway 1, territorio de los Beach Boys. Pasamos por varias playas californianas famosas como Malibú o Zuma (la del fitness). Aunque el día está bastante nublado y hace fresco, a primera hora ya hay bastante gente y los aparcamientos están llenos; eso sí, previo paso por caja, como siempre: entre 8 y 10 dólares. A nosotros nos choca bastante tener que pagar por ir a la playa, pero aquí es otro mundo. Pasamos de largo…

Una duna gigante llega hasta la orilla de la California Highway 1.

Hay muchísimas playas de camino con nombre español: El Matador, La Piedra, El Pescador… Muy cerca hemos visto una enorme duna de arena que llegaban hasta la carretera. La gente se subía hasta arriba y bajaban rodando como croquetas. Nosotros no hemos querido subir, más que nada, por el engorro de tener que sacudir las chanclas después 😉

Misión de Santa Bárbara, fundada en 1786 por nuestros antepasados.

La Misión de Santa Bárbara es la mayor atracción turística de la ciudad.

Hemos parado en Santa Bárbara, concretamente en la antigua Misión española, preciosa. Todos nos acordamos de esta ciudad cuando llueve y la asociamos al megaculebrón de los años 90. Se nota el alto poder adquisitivo de sus habitantes, se ven muchas zonas residenciales con buenos caserones. De cualquier forma, no nos hemos entretenido demasiado allí, aún nos queda un buen trecho.

MisiónLa Misión de Santa Bárbara fue fundada por el Padre Fermín Lasuén el 4 de diciembre de 1786, coincidiendo con el día de Santa Bárbara. Fue la décima Misión establecida por los españoles en California, consagrada a la conversión religiosa de la tribu indígena local Chumash-Barbareño.

Los terrenos de la Misión se encuentran entre el océano Pacífico y las montañas de Santa Ynez y fueron consagrados por el Padre Fermín Lasuén, quien había asumido la dirección las misiones californianas tras la muerte del Padre Presidente Junípero Serra. La de Santa Bárbara es la única misión que permanece bajo la dirección de los frailes franciscanos desde su fundación, siendo hoy en día una parroquia de la Archidiócesis de Los Angeles.

Su nombre, así como el de la ciudad y el condado, proviene de la leyenda de Santa Bárbara, una joven decapitada por su padre por convertirse a la fe cristiana. Los primeros misioneros construyeron tres capillas diferentes durante los primeros años, cada una más grande que la anterior. Después de que el gran terremoto de Santa Bárbara, el 21 de diciembre de 1812, destruyese los edificios existentes, se inició la construcción de la Misión actual, cuyas obras concluyeron en el año 1820. Otro terremoto, el 29 de junio de 1925, ocasionó graves daños a las dos torres de la capilla, pero posteriormente fueron reconstruidas tan sólo dos años más tarde. El aspecto del interior de la iglesia no ha variado significativamente desde 1820.

http://www.santabarbaramission.org

Poco antes de llegar a San Luis Obispo, en la localidad de Oceano, hemos parado en un lugar que nos ha llamado especialmente la atención, un restaurante formado por dos vagones de tren, el Margie’s Rock ‘n’ Roll Diner. Muy cerca había un parque inmenso con un lago y muchos bancos para hacer picnic, eso sí, si te dejan los pájaros que hay por la zona.

Margie’s Rock ‘n’ Roll Diner. OCEANO, CA

Antes de alojarnos hemos parado en el autocine, para ver a qué hora proyectaban la película, The Dark Knight Rises (Christopher Nolan, 2012). Ya sabéis de capítulos anteriores que era algo que teníamos pendiente. Tras averiguar que empieza a las 20,30h, nos hemos ido a buscar un motel cercano.

La experiencia en el autocine ha sido increíble. Como es domingo, y además es un estreno reciente, nos hemos ido 45 minutos antes. El caso es que ya había gente, pero hemos podido coger un buen sitio. Aquí se lo montan genial, van en sus camionetas y la mayoría las ponen de culo a la pantalla, provistos de sillas plegables y mantas para verla cómodamente sentados. Otros optan por sacar las sillas fuera del coche y montar un chiringuito delante del vehículo. Nosotros nos hemos quedado dentro del coche porque hacía bastante frío fuera y tampoco íbamos preparados. La pantalla era bastante grande y el audio se sintoniza con la radio del coche a través de una frecuencia de la FM que allí mismo te indican. La peli obviamente es en inglés, pero después de más de dos semanas por aquí nos enteramos perfectamente de todo… mentira cochina, de casi todo 😛

Sunset Drive In. SAN LUIS OBISPO, CA

Sala de proyección del autocine.

Como veis, estos días nos lo estamos tomando con calma antes de entrar de nuevo en la vorágine de una gran ciudad, San Francisco, de la que espero tengamos mucho que contar y que aguardamos con mucha ilusión.

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Antigua Misión. SAN LUIS OBISPO, CA

Antigua Misión. SAN LUIS OBISPO, CA

Antes de abandonar el precioso pueblo de San Luis Obispo nos acercamos al centro, a disfrutar de su antigua Misión española, menos espectacular que la de Santa Bárbara pero igual de bella. Durante la jornada de ayer ya comprobamos que el tiempo es muy variable en esta zona de California: suele amanecer nublado y con mucha neblina pero a lo largo de la mañana el cielo se va despejando y aparece el sol.

Interior de la Misión.

Interior de la Misión.

San Luis Obispo de Tolosa es una Misión española fundada en 1772 por el Padre Junípero Serra. La iglesia es inusual en su diseño, ya que su combinación de campanario y atrio no se encuentra en ninguna otra de las misiones de California. La nave principal es corta y estrecha, algo común, pero en San Luis Obispo hay una nave secundaria de casi el mismo tamaño situada a la derecha del altar, haciendo de esta la única en forma de “L”. En la actualidad es una parroquia de la Diócesis de Monterey.

Estamos en Big Sur, una porción de la costa californiana conocida por sus agrestes paisajes y escarpados acantilados. El primer pueblo del día es Morro Bay, lamado así por un enorme peñasco que hay en la costa. La verdad es que me recordó en cierto modo a la localidad alicantina de Calpe.

Conforme seguimos avanzando por la Pacific Coast Highway, los tonos ocre de los prados se ven potenciados por la bruma baja que envuelve las montañas.

De camino a Cambria, una ardilla cruza como una exhalación la carretera y con un volantazo conseguimos sobrepasarla sin darle, pero no sabemos si el coche que venía detrás habrá tenido los mismos reflejos. Os puedo asegurar que la ardilla vio la luz al final del túnel porque el neumático le peinó el flequillo. El pueblo es un lugar precioso, con casas inmensas –como no– de diversos colores escalonadas sobre la colina. A pesar de estar muy cerca de la costa parece un pueblo de montaña.

La bruma baja sobre las montañas confiere hoy a la carretera un aspecto impresionante.

La bruma baja sobre las montañas confiere hoy a la carretera un aspecto impresionante.

Paramos en la playa de Moonstone Beach, un lugar donde se respira tranquilidad. Al igual que ayer, la bruma está baja a estas horas de la mañana y hace bastante frío. Casualmente vemos otra ardilla que se esconde en un hueco, nos acercamos y la tía sale, nos enseña los dientes y emite un ruido súper gracioso. El caso es que minutos más tarde descubrimos que la playa está plagada de ardillas que salen hasta de debajo de las piedras, pasean a sus anchas por una pasarela de madera sobre la arena e, incluso, llegan a acercarse a las personas. Ver para creer, las primeras ardillas playeras que conozco…

Ardillas playeras en Moonstone Beach. CAMBRIA, CA

Ardillas playeras en Moonstone Beach. CAMBRIA, CA

Nuestra siguiente parada es cerca de San Simeón, en otra playa que invita a la relajación con el ruido de las olas de fondo, cometas volando en un cielo ya más despejado, pájaros sobrevolando la zona, más ardillas y… de repente, una cola gigante sobresale del mar, más bien dos. Son una parejita de elefantes marinos. Más adelante, paramos en un punto de observación de estos animales, que emiten unos sonidos muy fuertes y echan un pestazo que tira para atrás. No obstante, merece la pena aguantar unos minutos la respiración para contemplar como juguetean entre sí.

La costa está plagada de acantilados que esconden pequeñas calas.

La costa está plagada de acantilados que esconden pequeñas calas.

Como veis las paradas se suceden una tras otra, esta parte de la carretera del Pacífico es la más espectacular con diferencia. Durante unas 60 millas discurre por acantilados junto al océano, así que las vistas son increíbles. Es inevitable parar el coche una y otra vez para contemplar como los surfistas surcan las olas mientras esquivan enormes rocas, ver un riachuelo que desemboca en una playa recóndita o como el chulo de turno del descapotable se peina los cuatro pelos en guerrilla que le quedan. Tanto es así, que tardamos unas 8 horas en recorrer 200 kilómetros de costa. También es cierto que hay bastante tráfico. Nos llaman especialmente la atención unas algas que hay en la arena que parecen brotes de soja gigantes, ¡aquí siempre todo a lo grande!

El surfista y la gaviota ;)

El surfista y la gaviota 😉

La California 1, parte de la Pacific Coast Highway, ofrece unas vistas espectaculares.

La California 1, parte de la Pacific Coast Highway, ofrece unas vistas espectaculares.

Pasamos junto a un prado en cuesta en el que un grupo de vacas pasta alegremente a escasos metros del mar. A la altura del pueblo de Lucía nos encontramos una zona de obras, están construyendo un túnel de estos con ventanas hacia el mar. También pasamos por el famoso puente de arcos Bixby, increíble.

Bixby bridge. CALIFORNIA HWY 1

Bixby bridge. CALIFORNIA HWY 1

En un principio habíamos pensado entrar a Carmel, la ciudad en la que vive Clint Eastwood y de la que fue alcalde, pero son las cinco de la tarde, no hemos comido, y estamos cansados… por lo que optamos por buscar motel en Monterey, cenar y descansar.

Así lo hacemos. Caminando por el paseo marítimo en busca de un lugar para hacer nuestro almuerzo-cena encontramos un japonés. A los dos nos apetece muchísimo; ya estamos cansados de hamburguesas, sándwiches, perritos calientes… ¡y además nos encanta el sushi! El lugar es muy acogedor y con unas magníficas vistas al puerto deportivo. Aunque nos invitan a sentarnos fuera, preferimos quedarnos dentro porque hace bastante frío. El caso es que cuando pedimos hay una pequeña confusión y nos ponen un plato de más, y ya habíamos pedido bastante porque estábamos pasados de hambre. Pero bueno, como lo hemos pillado con ganas damos cuenta de todo. Si os gusta la comida japonesa os recomiendo este restaurante, el sushi es excelente y el precio nada mal para todo lo que nos pusieron, unos 70 euros los dos. Está en el puerto deportivo de Monterey, en una especie de torre circular acristalada, y se llama Sapporo. Os dejamos un testimonio de lo que nos metimos entre pecho y espalda (sin los aperitivos, que no llegaron a la foto) 😉

Cargamento de sushi listo para degustar ;)

Cargamento de sushi listo para degustar 😉

De camino al coche nos quedamos helados. En pocos días hemos pasado del calor del desierto al frío del Pacífico. Veremos mañana en San Francisco