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Mandalay Bay

Tras quitarnos el polvo del desierto y un descanso reponedor, decidimos echar un vistazo por las instalaciones. Nuestro hotel se divide en dos partes: el edificio original del Mandalay Bay, y el nuestro, más nuevo, llamado The Hotel, una torre anexa algo más íntima, se supone que especial para parejas. Esta más alejado del bullicio del casino y los restaurantes y apenas se escucha jaleo, pero una vez que te incorporas al torrente de gente empiezas a ver los carteles de neón y a escuchar el tintineo de las máquinas. Las Vegas es la ciudad que nunca duerme, doy fe de ello. A las 9 de la mañana las mesas están ya abarrotadas de jugadores… en fin, para eso se construyó esta ciudad.

Para que os hagáis una idea de lo tochos que son estos hoteles, dentro del nuestro hay dos Starbucks y para desplazarte de un espacio a otro, algunos tramos cuentan con cintas mecánicas como las de los aeropuertos, y para ir a los dos hoteles de al lado (Luxor y Excalibur) puedes coger un tren elevado. Dentro del mismo hotel hay tiendas de todo tipo, restaurantes… está todo orientado a que consumas.

El Mandalay Bay es el primer hotel del Strip (al sur), por lo que las distancias con los hoteles del centro y norte del Strip son largas. Dependiendo de a qué altura de la calle vayamos, podemos coger un autobús o acercarnos con el tranvía hasta el Excalibur y desde ahí ir a pie.

Cada hotel cuenta con uno o varios espectáculos permanentes. Por ejemplo, el Mandalay Bay tiene un acuario, el Shark Reef, y la sala de conciertos House of Blues; el Luxor un espectáculo de magia, el Excalibur una cena-torneo medieval… y así todos.

Las Vegas es la única ciudad del mundo con seis obras permanentes del Circo del Sol (una de ellas en el Mandalay), la mayoría en teatros construidos ex profeso para albergarlas.

La entrada al Luxor desde el monorraíl ya nos pone en situación...

La entrada al Luxor desde el monorraíl ya nos pone en situación…

A media mañana hacemos una parada para comer en un restaurante del hotel. La comida no estaba mal pero un poco cara, y el camarero era, pesado no, lo siguiente. Generalmente, por el tema de las propinas supongo, el servicio es muy atento y cuando estás comiendo se acercan a preguntarte que si está todo OK, tú le dices que sí y listo, pero es que este no vino una vez, ni dos, ni tres…

Con el estómago lleno, y el bolsillo un poco más vacío, nos fuimos a ver la zona de baño. Tiene una piscina de olas gigante como la de los parques acuáticos, con un escenario para conciertos justo encima, y varias piscinas normales. A cada paso que das hay un socorrista o una chica con las tetas que le oprimen la respiración ofreciéndote algo para tomar.

Tras “peinar” nuestro hotel nos encaminamos al tren elevado para acercarnos al de al lado, el Luxor, ambientado en el antiguo Egipto. Es una pirámide de vidrio negro que se eleva más de cien metros sobre la superficie del desierto, con una réplica de una Esfinge a tamaño natural que da entrada al hotel (aquí, burro grande, ande o no ande). Está claro que no lo podemos abarcar por completo, pero vemos una parte y, bueno, está claro que los hoteles de Las Vegas son una atracción en sí mismos. Aquí hemos descubierto lugares para comer más económicos, hay incluso cadenas de comida rápida tipo McDonald’s o Pizza Hut.

Las almenas y los torreones son marca de la casa en el Excalibur...

Las almenas y los torreones son marca de la casa en el Excalibur…

El último hotel que conecta el tranvía es el Excalibur, adivinad cuál es su temática… Caballeros, doncellas, justas y reyes nos hacen retroceder a la infancia, cuando las películas de aventuras en el Medievo copaban las sesiones de tarde los fines de semana de la tele.

Cogemos de nuevo el trenecito de vuelta y a descansar. Mañana visitaremos los hoteles clásicos del Strip como el Bellagio o el Caesar’s Palace. Bye!

Vista parcial del Strip, realmente una calle única en el mundo.

Vista parcial del Strip, realmente una calle única en el mundo.

Hoy decidimos que lo de madrugar es cosa del pasado. Nos ponemos en marcha más tarde de lo habitual con objeto de visitar los hoteles del Mid-Strip. Cogemos el tren hasta el Excalibur y a partir de aquí comenzamos a patear, no sin antes desayunarnos unos tallarines con pollo y su correspondiente rollito de primavera; hoy nos apetecía comida china.

Mini estatua de la Libertad en el New York New York.

Mini estatua de la Libertad en el New York New York.

De allí, bajo un sol de justicia –cualquiera diría que estamos en el desierto–, nos hemos adentrado en la ciudad de Nueva York, con su estatua de la libertad, sus calles típicas neoyorquinas, e incluso, Times Square. Es el New York New York. Lo más chulo es que alrededor del hotel hay una montaña rusa que discurre también por dentro del casino, muy heavy. Eso es lo bueno de esta ciudad, tan pronto estás en Nueva York como, tan solo cruzando el Strip, te encuentras paseando por una calle de la capital francesa en el París Las Vegas. Hemos estado en la mismísima Torre Eiffel, construida a escala 1/2 de la original. En Las Vegas todo es posible…

En esta parte del Strip hay muchas tiendas y restaurantes destacados: está el Hard Rock Café, una tienda de productos oficiales Coca-Cola con forma de botella o una tienda oficial de M&Ms, un edificio de varias plantas consagrado a las famosas chocolatinas, donde además de dulces tienen ropa, juguetes y mogollón de pijadas que a mi mujer le encantan pero a estas alturas de viaje ya no cabe ni un alfiler en las maletas; miedo me da la operación cerrado de cremalleras…

Interior de la tienda M&M's, la más dulce del Strip.

Interior de la tienda M&M’s, la más dulce del Strip.

El Hard Rock de Las Vegas tiene tres plantas y, como es habitual, cuenta en sus expositores con ropa de Jimi Hendrix, Jim Morrison y un largo etcétera. De igual manera, guitarras y baterías cuelgan de la pared  como trofeos de caza: The Who, ZZ Top… y por supuesto, como no, una tienda de ropa y souvenirs en la planta baja de la que tampoco nos hemos llevado nada.

Los establecimientos de Harley-Davidson son ya algo más que habitual en nuestro recorrido por USA; Sin embargo, lo que no habíamos visto hasta ahora, era una moto gigante atravesando un edificio, espectacular el H-D Café.

Harley-Davidson Café, una entrada impresionante, ¿verdad?

Harley-Davidson Café, una entrada impresionante, ¿verdad?

A estas horas ya, las 12 del mediodía, el sol nos ha tostado bien el cogote, así que entramos a ver dos de los hoteles más caros de Las Vegas, el Bellagio y el Caesar’s Palace. La verdad es que son espectaculares y albergan algunas de las tiendas más exclusivas: Louis Vuiton, Chanel, Ralph Lauren… Luego, cada hotel, como todos en Las Vegas, destaca por algo; en este caso, el Caesar’s Palace por sus míticas veladas de boxeo y el Bellagio por sus fuentes musicales.

El Bellagio con las fuentes en primer plano.

El Bellagio (izquierda) y el Caesar’s Palace.

El París, con la torre Eiffel integrada en la estructura del hotel.

El París, con la torre Eiffel integrada en el propio hotel.

En lo que al juego se refiere, aquí los niveles y las apuestas mínimas son más elevados que en casinos más “familiares”, por decirlo así, del sur del Strip. Hablando de jugar, el resto del día lo dedicaré a probar suerte en las mesas de juego, ya os contaré que tal me va…

Relax. El día transcurre entre baño y baño en la playa-piscina del hotel porque hoy toca salida nocturna.

Por la tarde cogemos un bus y nos plantamos en la puerta del Treasure Island para ver el primero de los tres espectáculos gratuitos de esta noche, ¡Piratas! En la pasarela desde la que se contempla hay varias filas, y como llegamos con tiempo decidimos ponernos justo en medio (la primera pone “zona húmeda”). Menos mal, porque los de delante acaban como una sopa, jeje….

El barco pirata donde transcurre el espectáculo se encuentra "varado" a la entrada del hotel.

El barco pirata donde transcurre el espectáculo se encuentra “varado” a la entrada del hotel.

El espectáculo se desarrolla en un barco pirata varado a la entrada del casino repleto de sensuales sirenas. Al otro lado de la pasarela aparece otro barco, esta vez de piratas, seducidos por su canto. Esa es básicamente la historia, aderezada de baile, saltos de trampolín y efectos especiales. Muy entretenido.

De allí, rápidamente nos vamos al siguiente espectáculo: el volcán del Mirage. Con una suave música, el volcán comienza su erupción puntualmente a las horas en punto de 20h a 24h, escupiendo chorros de fuego y lava… una chulada.

El volcán en primer plano con el hotel al fondo.

El volcán en primer plano con el hotel al fondo.

Como colofón a este tour por las atracciones gratuitas más famosas de Las Vegas, contemplamos el espectáculo de las fuentes del Bellagio. A nosotros nos tocó el tema de Titanic, y la verdad es que es increíble la sincronización del agua con la música y la belleza plástica del conjunto.

En el camino de vuelta paramos en el Paris Las Vegas Hotel para verlo por dentro y encontramos un ambiente bastante diferente al de nuestro hotel. En este hay varias pasarelas dispuestas a lo largo del casino con una serie de señoras en lencería contoneándose encima al ritmo de la música, algunas de ellas pasaditas de edad, suponemos que para animar a los sufridos jugadores dispuestos en las mesas de alrededor. ¡Viva Las Vegas! Detrás de este derroche de elegancia se esconde un hotel que cuenta con una zona de tiendas y restaurantes que imita una calle parisina.

Una de las máquinas del Paris Paris.

Una de las máquinas del Paris Las Vegas Hotel.

Ya en la calle vemos como conviven Terminator, Super Mario y Bob Esponja con un par de cabareteras ligeras de ropa y adornadas con plumas para que te fotografíes con ellos y, de paso, les dejes una propinilla. Las Vegas, ciudad de contrastes…

Por cierto, la boda que teníamos previsto celebrar aquí ha sido cancelada. Sí, ya sabéis que la convivencia en pareja es dura y 24h juntos durante un mes de viaje nos ha abierto los ojos. Nos hemos dado cuenta de que existe una grave incompatibilidad de caracteres y la cosa no iba a funcionar… Además, nos hemos fundido el dinero de la boda en el casino… No obstante, el número de cuenta sigue siendo el mismo. Se acepta Paypal pero no sobres cerrados, que luego pasa lo que pasa…

Fuentes del Bellagio poco antes del espectáculo.

Fuentes del Bellagio poco después del espectáculo.

En fin, mañana intentaremos resarcirnos de este disgusto yendo a ver un espectáculo del Circo del Sol. Si no tenéis noticias de nuestra vuelta es que no nos ha llegado el dinero. Todo lo malo sea que Lourdes tenga que subirse a una barra a menear el culo con las del Paris Paris mientras yo paso el sombrero. Ya veremos…