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Route 66 Museum

Route 66 Museum. CLINTON, OK

Abandonamos la habitación del motel de manera precipitada tras nuestro primer contacto con la fauna local: una cucaracha del tipo “americanus vulgaris” del tamaño de un camión. Está claro que el alojamiento no era un cinco estrellas…

Rote 66 Museum, interior. CLINTON, OK

Route 66 Museum, interior. CLINTON, OK

Cruzamos la calle y entramos al museo de la Ruta 66. Cuesta 5 dólares por cabeza pero la verdad es que merece la pena. Es pequeño pero está muy bien ambientado. Las diferentes salas están organizadas por décadas y en cada una hay un pequeño botón en la pared que si lo pulsas suena una canción de la época. Al final del recorrido hay una sala de proyección donde se puede ver un video con la historia de la Ruta, desde sus inicios en los años 20 hasta la actualidad. A la salida, arrasamos con la tienda de regalos y arrancamos rumbo a Elk City, donde estuvimos en el otro museo de Oklahoma, el National Route 66 Museum, pero esta vez no entramos, nos quedamos por fuera en lo que se conoce como Old Town Museum Complex, una especie de complejo museístico al aire libre más inspirado en el Oeste americano que en la ruta en sí. La verdad es que siendo de Almería, los decorados tipo western nos resultaron bastante familiares…

National Route 66 Museum. ELK CITY, OK

National Route 66 Museum. ELK CITY, OK

En Sayre visitamos el Western Motel, cuyo cartel de neón está inspirado también en el Oeste, para continuar hacia Erick, donde visitamos el establecimiento que inspiró a Pixar para la tienda de regalos del pueblo de ‘Cars’ (John Lasseter, 2006). De hecho, la película entera es un homenaje a la Ruta 66 y desde su estreno está muy presente en cada rincón de esta carretera.

Western Motel. SAYRE, OK

Western Motel. SAYRE, OK

La verdad, es un placer conducir por estas carreteras, los americanos conducen muy tranquilos en general y no hay grandes acelerones ni adelantamientos bruscos como en España. Desde que salimos de Chicago no hemos oído ni un sólo coche pitar. Únicamente esta mañana ha sonado un claxon, era un perro que habían dejado dentro del coche con el aire acondicionado puesto y que se ha apoyado sobre el volante.

Sandhills Curiosity Shop. ERICK, OK

Sandhills Curiosity Shop. ERICK, OK

Tras pasar por el último pueblo de Oklahoma, Texola, nos adentramos en el glorioso estado de Texas. El panorama ha cambiado ya sustancialmente, ahora predomina en el paisaje un tono amarillento muy característico y los árboles han desaparecido casi por completo. Paramos en Shamrock para ver dos preciosas gasolineras de la 66. La Conoco Tower, restaurada y en funcionamiento en la actualidad junto a la cafetería U-Drop Inn, llama la atención por su arquitectura art decó (también sirvió de modelo para la película de Pixar); y la Magnolia Gas Station, conservada por la gente del pueblo pero ya fuera de servicio.

Conoco Tower Gas Station. SHAMROCK, TX

Conoco Tower Gas Station. SHAMROCK, TX

Magnolia Gas Station. SHAMROCK, TX

Magnolia Gas Station. SHAMROCK, TX

Seguimos nuestro camino hacia Amarillo y a un lado de la carretera vemos el famoso depósito de agua inclinado de Britten, construido así a propósito para atraer a los turistas.

cdUn poco más adelante pasamos por Groom, donde está la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, la más alta del Hemisferio Occidental (como dicen por allí, everything’s BIG in TEXAS). Nos acercamos a verla y es impresionante. Junto a ella hay una especie de santuario con una cascada artificial, además de una tienda de regalos cristianos, al más puro estilo de los mercaderes en el templo. Al salir, un señor mayor vestido con un polo azul inmaculado, pantalones cortos blancos, tenis y calcetines blancos hasta la rodilla se nos acerca y nos regala un misterioso cd de temática religiosa. Picados por la curiosidad, nos montamos en el coche y lo pusimos en el cd pero allí no sonaba nada, así que nos quedamos compuestos y sin sermón. Cuando llegamos a España lo puse en el dvd del salón y resulta que era un video de los republicanos en contra de la gestión de Obama, la bomba. La verdad es que llevamos poco en Texas pero ya hemos visto más frikis que en el resto de estados juntos.

La cruz más alta del Hemisferio Occidental. GROOM, TX

La cruz más alta del Hemisferio Occidental. GROOM, TX

Fuente de la Divina Misericordia. GROOM, TX

Fuente de la Divina Misericordia. GROOM, TX

Bug Ranch. CONWAY, TX

Bug Ranch. CONWAY, TX

Llegamos a Conway para ver el Bug Ranch, una imitación del famoso Cadillac Ranch que veremos mañana pero con VW Escarabajos.

Finalmente, llegamos a Amarillo, nuestro destino final del día, y entramos al archifamoso restaurante y motel Big Texan Ranch, creo que debe ser uno de los establecimiento más famosos de toda la Ruta. La verdad es que se lo han montado muy bien, aunque todo resulta un poco artificial y mucho menos auténtico que lo que hemos visto en la Ruta 66 hasta ahora. El restaurante es famoso por ofrecer el reto del solomillón: un filete de 2 kilazos de ternera gratis a quien sea capaz de comérselo en una hora con su correspondiente acompañamiento. Pocos son los que lo consiguen y muchos los que acaban en urgencias. Pese a que he estado entrenando estos días pasados, opto por un discreto segundo plano para no dejar en ridículo a los gordales que hay por el local. El caso es que aquí vemos por primera vez personas obesas, tanto hombres como mujeres, pero muuuuy obesas. Las raciones que ponen no son para menos. Para que os hagáis una idea, yo me pedí un filete de 21 onzas y acabé a reventar, y el que hay que comerse en una hora ¡¡es de 72 onzas!!

Big Texan Ranch. AMARILLO, TX

Big Texan Ranch. AMARILLO, TX

Big Texan Ranch, interior. AMARILLO, TX

Big Texan Ranch, interior. AMARILLO, TX

Para los que deciden acometer el reto del solomillón, hay una mesa especial sobre una tarima en el centro del salón con un cronómetro preparado para la cuenta atrás de 1 hora. Mientras estábamos comiendo un valiente se subió y estuvo engullendo durante un buen rato. Cuando nos fuimos le quedaban como 30 minutos, no sabemos si lo consiguió, pero la verdad es que era un tipo normal, no era el típico fanegas.

En fin, el caso es que con el buche lleno nos fuimos a dormir al motel, un Super 8, la cadena que más hemos utilizado en este viaje. Por cierto, aquí hemos hecho nuestra primera colada. En todos los moteles hay lavadoras y secadoras que funcionan con monedas de un dólar, muy práctico para lavar la ropa en ruta.

Donut Stop. AMARILLO, TX

Donut Stop. AMARILLO, TX

Donuts para todos los gustos...

Hay para todos los gustos…

La mañana comienza a la salida de Amarillo, en el Donut Stop, donde aprovechamos para desayunar. Como su nombre indica, es un establecimiento especializado en donuts y se puede ver todo el proceso de elaboración ya que las máquinas están a la vista detrás del mostrador, muy interesante. Tienen donuts de todo tipo pero en un alarde de originalidad nos decantamos por los de toda la vida. La verdad es que están muy buenos, sobre todo porque te los comes recién sacados del horno.

Cadillac Ranch. AMARILLO, TX

Cadillac Ranch. AMARILLO, TX

Avanzamos un poco y llegamos al Cadillac Ranch, uno de los iconos pop de la Ruta 66 de la era posterior a los 70: diez coches dispuestos en línea y semienterrados en la tierra, con la particularidad de que todo el que pasa por allí puede dejar su impronta sobre ellos con la ayuda de un espray. Nosotros no íbamos a ser menos, así que aprovechamos para hacer patria y promocionar la tierra. Aún estamos esperando el cheque del Patronato de Turismo…

La verdad es que me lo pasé teta haciendo de grafitero, aquí tenéis el ‘making of’:

El Rancho Cadillac fue creado en 1974 por Chip Lord, Hudson Marquez y Doug Michels, quienes formaban parte del grupo de arte Ant Farm. Los coches corresponden a la época dorada de la marca, entre 1949 y 1963, los famosos ‘tailfins’ (“cola de aleta”). Los diez cadillacs se encuentran semienterrados por el morro y alienados en el mismo ángulo que la gran pirámide egipcia de Gizah.

Originalmente instalado en un trigal, fue trasladado 3 kilómetros al oeste, hasta a su actual localización en un pastizal de vacas, en 1997 para alejarlo de los límites de la ciudad. Ambos terrenos pertenecen a Stanley Marsh III, millonario local y mecenas del proyecto.

Camioneta lista para graffitear en el Midpoint Café. Debe ser la costumbre por aquí...

Camioneta lista para graffitear en el Midpoint Café. Debe ser la costumbre por aquí…

Midpoint Café. ADRIAN, TX

Midpoint Café. ADRIAN, TX

Seguimos nuestro camino y pasamos por Vega, un pueblo que huele a campo (concretamente a boñiga de vaca) y en el que vemos en una granja una cruz de dos metros de alto; definitivamente este es un Estado temeroso de dios.

En el pueblo de Adrian llegamos al punto intermedio de la 66, desde el que Chicago y Los Angeles distan lo mismo, 1.139 millas, unos 1.830 kilómetros. Entramos al Midpoint Café y compramos un par de botellas de agua fresquitas para el camino.

Camiones antiguos en TUCUMCARI, NM

Camiones antiguos en TUCUMCARI, NM

En ese momento me acordé de Kerouac y su libro ‘En el camino’, uno de los motivos por los que estoy aquí y lectura obligada para cualquier viajero de la Ruta 66: “Estaba a medio camino cruzando América, en la línea divisoria entre el Este de mi juventud y el Oeste de mi futuro”.

Tras esto nos adentramos en el sexto estado de la Ruta, Nuevo México. Paramos en Tucumcari, un pueblo que conserva parte del encanto original de la 66 ya que cuenta con gasolineras y moteles (en activo) con preciosos neones y decenas de murales en alusión a esta carretera. Aquí se encuentra el Blue Swallow Motel, uno de los moteles más solicitados para el que hay que reservar con antelación si se quiere encontrar habitación.

Blue Swallow Motel. TUCUMCARI, NM

Blue Swallow Motel. TUCUMCARI, NM

Tee Pee Curios. TUCUMCARI, NM

Tee Pee Curios. TUCUMCARI, NM

Tras varias paradas más en pequeñas localidades a lo largo del recorrido entramos a Santa Rosa. El paisaje ha vuelto a cambiar, es más verde que en Texas y comienzan a aparecer las primeras formaciones montañosas con un característico tono rojizo. Aquí visitamos el Route 66 Auto Museum, donde vuelvo a flipar con una de mis debilidades, los coches clásicos (poco antes habíamos parado también en un área de servicio, Russell’s Truck & Travel Center, en Glenrio, donde hay una colección privada de vehículos que no os podéis perder; además, es gratis).

Comet II Drive Inn. SANTA ROSA, NM

Comet II Drive Inn. SANTA ROSA, NM

Paramos a comer en un local histórico de la Ruta 66, el Comet II Drive In. Aquí la comida es mexicana, como no podía ser de otra forma, y nos metemos entre pecho y espalda un buen par de tacos.

Como si fuéramos forajidos del viejo Oeste, cruzamos el río Pecos y afrontamos la subida hacia Santa Fe, destino final del día. Decir que la Ruta 66 cuenta con dos trazados en Nuevo México, uno que sigue desde Santa Rosa hacia Albuquerque, y el que nosotros elegimos, el Santa Fe Loop, el recorrido anterior a 1937, más largo pero también más vistoso. Los nombres de los pueblos que jalonan el trayecto son todos españoles: San Ignacio, Las Vegas, San Miguel… y la carretera discurre entre frondosos bosques, una bella estampa conforme va atardeciendo.

A la entrada de Santa Fe nos encontramos bastante tráfico, ¡resulta que están de fiestas! Buscamos el motel que habíamos mirado por internet, el Silver Saddle, y nos registramos. El sitio tiene mucho encanto y la dueña habla perfectamente español, como la mayoría aquí, así que nos informa amablemente de qué ver en la ciudad, e incluso nos recomienda sitios donde comer. Lástima que sólo estemos una noche. Dejamos las cosas en la habitación y nos acercamos al centro, con la suerte de que conseguimos aparcamos en la misma puerta de la catedral de San Francisco de Asís, preciosa, al igual que la capilla de Loreto. La verdad es que Santa Fe es una ciudad preciosa que conserva las edificaciones de adobe de los antiguos colonos españoles. Además, es muy turística, por primera vez no nos sentimos los únicos de fuera, aquí hay gente de todo el mundo, además de muchos visitantes americanos también. Pero lo mejor estaba por llegar…

El casco histórico de Santa Fe conserva las construcciones de adobe de la era colonial.

El casco histórico de Santa Fe conserva las construcciones de adobe de la era colonial.

Santa Fe

Merece la pena hacer el recorrido anterior a 1937, el Santa Fe Loop.

Tras dar una vuelta para ver los sitios de interés nos dirigimos hacia La Plaza, donde nos pegamos otra comilona mejicana, en este caso un burrito y quesadillas. La dueña del motel nos había comentado que esta noche había música en directo, aunque nos alertó de que la gente se vuelve “un poco loca” bailando. Nosotros nos dijimos, “bueno, seguro que exagera”, pero la verdad es que se acercaba bastante a la realidad. Imaginaos la estampa: un ambigú en el centro de la plaza donde está el grupo (por cierto, la cantante salió a cantar en un carrito de estos eléctricos con manillar para obesos) y alrededor la gente escuchando la música, algunos con sus sillas plegables tipo Decathlon; vamos casi como en cualquier verbena de pueblo en España, sólo que aquí no hay viejas bailando Paquito el Chocolatero. Pero la tragedia se mascaba cuando al cuerpo de baile se incorporó una alegre anciana con el pelo naranja y un vestido negro, que comenzó a contonearse como si fuera una adolescente salida. Y claro, pasó lo que tenía que pasar, en uno de los meneos se pegó un jarpazo contra el suelo que le sacó la cadera de sitio. Bueno, un “chow”, uno de los “bailarines” se quitó las gafas de sol que llevaba puestas (a las 10 de la noche) y se acercó a ver que le había pasado. A esto que llega Mitch Bucanan, pero con 70 y tantos años, y la coge en volandas para sacarla de la pista de baile, ¡menudo cuadro! Menos mal que la mujer estaba delgada que sino tienen que pedir una segunda ambulancia para Mitch. Una vez que la mujer se sentó a esperar la ambulancia, el primer “bailarín” se puso otra vez sus gafas de sol y volvió a la pista a darlo todo.

Catedral de San Francisco de Asís. SANTA FE, NM

Catedral de San Francisco de Asís. SANTA FE, NM

Decir que Santa Fe es cuna de artistas como Georgia O’Keeffe y es famosa en Estados Unidos por sus numerosas galerías de arte. Se ve que muchos se quedaron pillados de ácido en los 60 porque sino no se explica…

Bueno, mañana abandonamos la Ruta 66 durante unos días para visitar los parques nacionales de Utah. Pero antes haremos noche en Ouray, un pequeño pueblo de Colorado famoso por sus piscinas de aguas termales.