Main Street

Nuestro periplo en busca de una vida mejor en los States comienza un 4 de julio… ¡qué mejor forma de empezar un viaje al corazón de un país que en su día nacional!

El 4 de julio de 1776, los delegados de las 13 colonias británicas reunidos en el Congreso Continental aprobaron la Declaración de la Independencia en Filadelfia (Pensilvania). Este documento sentó las bases para la creación de los Estados Unidos de Norteamérica.

Nuestro vuelo Madrid-Charlotte sale a las 9,40h de Barajas, así que nos levantamos tempranito para estar en el aeropuerto con tres horas antelación, tal y como recomiendan para vuelos internacionales… nos sobran dos horas y media. Tras subir al avión –con retraso– nos tienen una hora y media dentro sin despegar. Resultado: de salir a las 9,40h salimos a las 12h, casi nada… Lo que es seguro es que perderemos la conexión que teníamos con Chicago, pero como volamos con la misma compañía, supongo que nos recolocarán en el siguiente vuelo disponible.

Madrid, Barajas – Charlotte, Douglas. U.S. Airways. 9,30h

Charlotte, Douglas – Chicago, O’Hare. U.S. Airways. 2h

El avión no está mal, cuenta con tres bloques de asientos de tres plazas cada uno y a nosotros nos toca en la primera fila de la columna central… ahí, bien pegaditos a la tele. ¡Qué sería de los tediosos viajes transcontinentales sin una buena sesión de cine para pasar el rato! Existe la posibilidad de escuchar la peli en ambos idiomas y, como no queremos frustrarnos antes de tiempo (ya tendremos tiempo), nos decantamos por el castellano; la inmersión lingüística debe ser progresiva, take it easy, baby… Sólo hay dos pequeños inconvenientes que nos separan de una sesión cinematográfica de altos vuelos: la pantalla está a menos de 1 metro de distancia y hay que pagar 5 dólares por cada juego de auriculares; rápidamente nos resignamos a ambas cosas. American way of life, here we go!

La primera peli resulta muy entretenida: ‘La pesca del salmón en Yemen’ (Lasse Hallström, 2011). De un argumento tan peregrino como introducir la pesca con mosca en Yemen sale una comedia romántica atípica y muy bien resuelta… flyer’s choice of the week!

Al poco de terminar comienza la siguiente, un truño de película de cuyo nombre no quiero acordarme. En este caso el doblaje es español latino; me vale, ya la próxima si acaso en inglés…

Mientras escribo estas líneas para matar el tiempo, en la pantalla aparece una nueva peli con el sugerente nombre de ‘Tooth Fairy 2’… creo que esta vez voy a pasar; vale, definitivamente paso, acabo de levantar la mirada del portátil y he visto a un gordo con perilla vestido con un tutú rosa al que le salen unas alas de la espalda ¬¬ Si estuviéramos en España juraría que la han comprado en una gasolinera…

US Airways

Avión de US Airways.

Finalmente, aterrizamos en el aeropuerto Douglas de Charlotte y conseguimos que nos recoloquen en el siguiente vuelo. Por suerte no tendremos que esperar mucho, pero antes hay que pasar por la temida aduana. Nos ponemos en cola y esperamos pacientemente nuestro turno. Justo delante nuestro pasa un nutrido grupo de estudiantes españoles de intercambio, de no más de 16 años, cuyo manejo del idioma de Shakespeare hace que nuestra confianza se tambalee por unos instantes. Por fin nos toca y allá que vamos los dos, como Fuenteovejuna, todos a una. El funcionario de turno, un negro con cara de cachondo que se está tomando un cafelito tranquilamente en su puesto, me pregunta lo primero que si estamos “married”, a lo que yo le contesto que “living in sin”… cagada. El tío nos dice que hay que hacerlo por separado.

Teatro Chicago

Teatro Chicago.

Bien, la primera en la frente. Mi mujer vuelve a la cola con cara de circunstancias y un poco acojonada pues se supone que yo soy el que se desenvuelve mejor en inglés… ¿sí? ¡los cojones! Tras un par de “sorry?” por mi parte ante sendas preguntas algo confusas, llaman a un traductor de español. El caso es que se estuvieron cachondeando un buen rato a mi costa. El funcionario me preguntó que si era la primera vez que visitaba el país, a lo que respondí que sí, y empezaron a hablar entre risitas que si ya había sido detenido por drogas en otro viaje anterior… como no quería pasarme de listo, opté por hacerme el loco y decir a todo que sí. La verdad es que tanto rollo con las aduanas y al final son menos serios de lo que parece, al menos en un aeropuerto con poco tráfico como Charlotte. Me figuro que en otros más grandes serán mucho más estrictos. Este podría ser un buen consejo a la hora de viajar a Estados Unidos: entrar por un aeropuerto pequeño.

Una vez superado el trámite, recogimos las maletas y tuvimos que volver a facturarlas. El vuelo esta vez salió puntual, ¡un par de horitas y ya estábamos en Chicago! Al salir del aeropuerto para coger un taxi nos pegó un bofetón de aire caliente que nos hizo pensar que Chicago y Sevilla podrían estar hermanadas, ¡joder, qué calor! Además, como los americanos ponen el aire acondicionado, fuerte no, lo siguiente, os podéis imaginar el shock al salir a la calle después de más de 12 horas en interiores.

Como era festivo no tardamos nada en llegar, la ciudad parecía desierta, poquísimos coches circulando por el centro y muy poca gente andando por la calle, normal por otro lado con el calor que hacía. El hotel que tenemos reservado para las próximas tres noches es el Hotel Burnham, que debe su nombre al arquitecto del famoso Flatiron de Nueva York. El hotel ocupa un viejo rascacielos de los años 40, el Reliance Buinding, totalmente reformado. La noche nos sale a 95€: muy céntrico, la habitación está de lujo y con desayuno continental incluido. Lo mejor, la cama king size, equivalente a varios campos de fútbol de Primera División 😉

Daniel Hudson Burnham, (1846–1912) fue uno de los arquitectos americanos más importantes del siglo XIX. Participó en la elaboración del planeamiento urbanístico de las ciudades de Chicago y Washington y fue el director de obras de la Feria Mundial Colombiana de Chicago de 1893, creada para conmemorar el 400 aniversario del descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón. Además, es el arquitecto que diseñó el edificio de base triangular más famoso del mundo, el rascacielos Fuller de Nueva York, más conocido como Flatiron.

Burnham Hotel

Habitación del Burnham Hotel.

Dejamos las maletas en la habitación y nos fuimos a comer algo a un McDonald’s que había cerca y, tras un breve paseo, nos volvimos al hotel para dormir, las fuerzas ya no daban para más. Hora local, 8 pm (hora real, 3 am). Mañana será otro día…

Anuncios