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Calle principal del pueblo.

Calle principal de Ouray.

Al despertarnos esta mañana nos llevamos una grata sorpresa. Los dueños de la casa, un padre y su hija, nos han preparado un desayuno de los que hacen historia, vamos, el que a la postre se convertiría en “EL” desayuno del viaje. Subimos al comedor y nos sentamos a la mesa con ellos y con una señora bajita (mezcla entre María Antonia Iglesias y Jessica Fletcher) que ha dormido en la habitación de al lado y que ha venido al pueblo a impartir unas clases de pintura. Como si de una comida familiar se tratara, nos ponemos de cháchara y mi mujer se percata de lo expresivo que me he vuelto por estas tierras, mitad inglés, mitad lenguaje de signos. Lo sorprendente es que me han dicho que hablaba bastante bien el idioma… qué poco exigentes. Por el contrario, mi chica no se atreve casi a abrir el pico, tan sólo cuando le han preguntado su nombre se ha explayado con un deletreo i-m-p-e-c-a-b-l-e. Pues ni por esas, al final se ha quedado con “Lordes” 😉

Vista del precioso pueblo de Ouray.

Vista del precioso pueblo de Ouray desde el mirador.

Una vez cargadas las maletas partimos hacia Moab… bueno, durante unos 20 kilómetros en dirección contraria, pero como rectificar es de sabios (no del gps), en cuanto nos percatamos del error volvemos a la senda correcta. Como no hay mal que por bien no venga, aprovechamos para sacar unas fotos desde un mirador situado sobre el pueblo por el que pasamos ayer cuando estaba oscureciendo.

¡Bienvenidos a Utah!

¡Bienvenidos a Utah!

Tras un largo camino por la Highway 90 con un paisaje de escándalo, de un par de frenazos porque se cruzaban ardillas delante del coche (afortunadamente sin víctimas), de ver ciervos cruzando tranquilamente la carretera y, en general, bastantes animalillos, observamos como los frondosos bosques verdes dan paso ya a una tierra rojiza… entramos en Utah.

Hole N'' The Rock, la casa en la roca. MOAB, UT

Hole N” The Rock, la casa en la roca. MOAB, UT

De camino a Moab paramos en el Hole N’ The Rock, una casa cueva construida en la roca por una pareja, Albert y Gladys Christensen, a finales del siglo XIX. Hay un pequeño tour de 12 minutos que cuesta 5$ que decidimos hacer, por curiosidad más que nada. La verdad es que tuvo que ser un trabajo impresionante excavar toda la casa en la roca, y la verdad es que les quedó muy cuca. El dueño, al morir su gran amigo (el burro Harry, que tanto le ayudó en la ardua tarea) lo disecó, y allí permanece, para ¿delite? de los visitantes. A partir de eso el hombre se aficionó a la taxidermia, y algunos de los ejemplares están expuestos en la propia cueva, ¡qué ascazo!

US 313, carretera de acceso al P.N. Dead Horse Point.

US 313, carretera de acceso al P.N. Dead Horse Point.

Tras atravesar el pueblo de Moab y comprobar que no podemos entrar hasta las 15h a la habitación que tenemos reservada en un motel, nos dirigimos al primer parque que tenemos previsto ver hoy: Dead Horse Point, pero cuando paramos en el primer mirador comienza a chispear. Bueno, no pasa nada, salgo igualmente del coche a echar unas fotos… y casi no vuelvo. En un abrir y cerrar de ojos se lía la de dios es cristo. Es increíble como en este país se pasa del sol a la lluvia torrencial en un plis plas. Por un momento, pensamos… ¡¡tornado!! La escena era dantesca: lluvia, arena, niebla, truenos, relámpagos, el viento zarandeando el coche… bueno, bueno, si hubiese estado Jesús Calleja habría dicho “temíamos por nuestra vida”, pero no es nuestro caso. Con el aplomo que nos caracteriza, nos quedamos en el coche y nos pusimos a comer. Total, si pasa algo, que por lo menos nos pille con el estómago lleno. Todo un alarde de sangre fría…

La verdad es que pensamos que sería pasajero, aunque el cielo estaba totalmente negro y no tenía mucha pinta de parar. Una vez cubiertas las necesidades primarias, decidimos darnos la vuelta, pero conforme volvíamos la tormenta comenzó a calmarse, y pudimos ser partícipes de las maravillas de la naturaleza: tras la tromba, el agua caía en forma de cascada entre las paredes de piedra. ¡Espectacular!

Entonces decidimos intentarlo de nuevo; no queremos irnos sin ver lo que habíamos venido a ver… y acertamos. La lluvia cesó y la nube empezó a desplazarse, con lo que conseguimos llegar a nuestro destino, el impresionante Dead Horse Point, cuyo nombre proviene de una curiosa historia… 

Dead Horse Point. MOAB, UT

Dead Horse Point. MOAB, UT

Vista panorámica del Parque Nacional de Canyonlands desde el Dead Horse Point.

Vista panorámica del Parque Nacional de Canyonlands desde el Dead Horse Point.

El Parque Estatal Dead Horse Point es un pequeño parque del estado de Utah que ofrece una vista panorámica del río Colorado y del vecino Parque Nacional de Canyonlands. Se llama así porque en el siglo XIX los cowboys lo usaban como corral natural para sus caballos. Lo de ‘dead horse’ (“caballo muerto”) se debe a que el lugar fue abandonado pero los caballos no supieron salir de allí por sí mismos, incluso aunque les dejaron la puerta abierta, y todos perecieron allí.

Aquí se rodó, a pesar de que en la película se insinúa que es el Gran Cañón, el famoso final de la película Thelma & Louise (Ridley Scott, 1991).

Hay que tener cuidado con los animales que cruzan la carretera.

Hay que tener precaución al circular por estos lares…

Tras un breve paseo por la zona, cogimos el coche rumbo a uno de los parques estrella de Utah, Arches. Por el camino, como no, más animalitos. A pesar de no tener ningún stop, tuvimos que parar y contemplar a Bambi y su madre cruzar tan tranquilos por la carretera.

Conforme entras al parque ya sabes que la entrada vale cada centavo que pagas. Tanto este como el anterior cuestan 10$ por vehículo y la entrada vale para una semana. Es una auténtica pasada. Las formaciones rocosas sugieren multitud de imágenes y figuras.

Está me recuerda a una esfinge egipcia...

Está me recuerda a una esfinge egipcia…

¿Y esta qué os parece? XD

¿Y esta qué os parece? XD

Vista desde uno de los múltiples miradores del Parque.

Vista desde uno de los múltiples miradores del Parque.

El Parque Nacional de los Arcos, en castellano, contiene cerca de 2.000 arcos naturales y tiene una superficie de 310 kilómetros cuadrados. Se encuentra sobre un yacimiento de sal subterráneo, responsable de los arcos y demás formaciones rocosas.

Delicate Arch, la estrella de Arches.

Delicate Arch, la estrella de Arches.

La Torre de Babel.

La Torre de Babel.

The Great Wall.

The Great Wall.

Ventana Norte.

Ventana Norte.

Turret Arch.

Turret Arch.

En primera instancia nos centramos en el Delicate Arch, la estrella de Arches, aunque el resto de formaciones del parque son igual de espectaculares. Es increíble lo caprichosa que es la naturaleza. Ah, y esta visita la hacemos por la tarde con un sol de justicia. Lo dicho, ¡el tiempo está loco!

Con el vello de punta nos vamos al motel a descansar porque la jornada ha sido dura. Mañana, un icono del cine: Monument Valley. No sé si podré dormir esta noche…

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Los moteles en los que nos estamos alojando suelen incluir un desayuno continental (tostadas, zumo o café y poco más) que unas veces aprovechamos y otras no. Hoy nos ha dado por ir y nos hemos encontrado con una caterva de franceses descargados la tarde anterior por un enorme autobús, así que imaginaos la cola que había en el tostador, puf…

Arco Wilson, en la US 191. UTAH

Arco Wilson, en la US 191. UTAH

El Wilson Arch es un arco de piedra arenisca natural, situado a 38 kilómetros al sur de Moab, en el sureste de Utah. Tiene una envergadura de 28 metros y una altura de 14 metros. Es visible desde la US 191 hacia el este, donde hay un desvío con carteles explicativos. El arco está a 1.850 metros sobre el nivel del mar.

Acto seguido, cogemos la US 191 rumbo a Monument Valley, por la que seguimos disfrutando de un paisaje increíble. Por el camino paramos para ver el Wilson Arch, un enorme arco natural de piedra (ya sabéis que por aquí se estilan mucho) sobrevolado por enormes cuervos (en general, en los desiertos de Utah y Arizona hay un montón). De hecho, aquí tenéis una foto de uno que ha posado para nosotros sobre una señal de tráfico…

Menudo modelo nos encontramos en el enlace con la US 163. UTAH

Menudo modelo nos encontramos en el enlace con la US 163. UTAH

Antes de llegar a nuestro destino estrella del día, nos acercamos a contemplar los “cuellos de cisne” del Goosenecks State Park, algo parecido al Dead Horse Point de ayer.

Goosenecks es un Parque Estatal del estado de Utah con vistas a un profundo meandro del río San Juan. El parque está situado cerca de la frontera sur del estado, a poca distancia de Mexican Hat. Durante millones de años el agua, el viento, las heladas y la gravedad han ido tallando estos meandros de más de 300 metros de profundidad. Es un parque poco desarrollado y de entrada gratuita. Hay unas pocas mesas de picnic al borde del acantilado y un par de aseos públicos.

No hay rutas para hacer senderismo establecidas pero el Honaker Trail, a pocos kilómetros al noroeste, proporciona acceso al río San Juan.

Goosenecks State Park. UTAH

Goosenecks State Park. Sólo dispone de un mirador y la entrada es gratuita. UTAH

Mexican Hat, un hito del equilibrio. UTAH.

Mexican Hat, en eterno equilibrio. UTAH.

También nos pilla de camino Mexican Hat, un pueblo que debe su nombre a una piedra enorme que se sostiene como por arte de magia sobre otra mucho más pequeña y cuya forma se asemeja a la de un sombrero mexicano (según los americanos).

Por fin llegamos a Monument Valley por la misma carretera por la que Thelma & Louise van en su descapotable al final de la peli o donde Forrest Gump deja de correr… impresionante. Reconozco que, como buen cinéfilo, me hacía especial ilusión recorrer este trocito de la historia del cine. Este escenario fue popularizado por el director John Ford, que lo utilizó hasta la saciedad para sus películas del Oeste. De hecho, dentro del parque hay un lugar denominado John Ford’s Point, la vista de Monument Valley que más le gustaba al director.

Sin embargo, nada más entrar al parque comienza a llover, una vez más… es increíble que estemos pasando menos calor en el oeste que en el este, el mundo al revés. Pero como ya nos conocemos cómo son las tormentas por aquí, nos quedamos tranquilamente en el coche dentro del parking a tomar un tentempié mientras amaina. No falla, en 30-45 minutos para y vuelve a salir el sol como si nada.

Monument Valley (en lenguaje navajo: Tsé Bii Ndzisgaii, que significa valle de las rocas) es una región de la meseta del Colorado formada por un conjunto de grandes cerros de piedra arenisca, el más alto de 300 metros de altura. Está en la frontera entre Utah y Arizona, cerca de la zona de Four Corners. El valle se encuentra dentro de la reserva de la nación Navajo y es accesible desde la US 163.

Entrada a Monument Valley por la US 163. Posiblemente, el tramo de carretera más famosa del cine...

Entrada a Monument Valley por la US 163. Posiblemente, el tramo de carretera más famoso del cine…

Es un parque Navajo, es decir, el Gobierno le ha cedido la gestión a los indios de esta tribu que, haciendo honor a su nombre, meten unos sablazos de aupa. Por el parque discurre un sendero de tierra de 27 kilómetros que se utiliza para ver de cerca los monolitos. Si el camino ya de por sí no es muy recomendable para los turismos, con lluvia menos aún, así que decidimos apuntarnos a un tour de dos horas que se realiza a bordo de una camioneta acondicionada con asientos detrás y una especie de techo para evitar el sol.

No sé dónde había oído/leído que el viaje costaba 15$ por persona, algo razonable, pero al llegar al puestecillo de los Navajo nos dicen que son 50$ cada uno, el viaje corto, ¡y 70$ el largo! Además, con lo de fifty y fifteen no nos enteramos hasta que vamos a entregarle los 30$. Le decimos que nanay, que es muy caro, y nos dice que vayamos detrás del puesto. Allí otro indio nos dice que nos deja el tour largo por 50$ cada uno. Le volvemos a decir que no. Entonces avisa a otro que está a punto de salir con cuatro pasajeros (las camionetas son de seis plazas) y empezamos a regatear. Previamente, el pichón nos había dicho que los otros cuatro pasajeros no nos vieran pagarle porque ellos habían pasado por caja religiosamente, así que le decimos que sólo tenemos esos 30$. A todo esto yo ya estaba medio mosca porque no me gusta eso de que te cobren según la cara de tonto que te vean así que, tras varios tira y afloja, el tío nos rebaja a 50$ los dos, pero la verdad es que ya nos habíamos enfriado y pasamos. Al final nos vino hasta bien porque al rato comenzó a llover otra vez y la gente volvía de barro hasta las cejas.

The Mittens, los tres reyes de Monument Valley.

The Mittens, los tres reyes de Monument Valley.

Tras hacer unas cuantas fotos más salimos hacia Page, el pueblo donde dormiremos hoy. Dos horitas más de coche, lo acostumbrado. Nuestras cinco o seis horas de coche al día no nos las quita nadie. Un consejo, en la zona de los Parques Nacionales de Utah y Arizona los moteles son bastante más caros y hay menos plazas, así que es muy recomendable reservar con tiempo.

El caso es que mientras nos estamos acomodando en la habitación, de repente, suena un estruendo descomunal fuera, tanto que creíamos que había explotado algo. Salimos corriendo hacia la puerta y vemos que ha empezado otra vez a llover; el ruido había sido un trueno. Vemos varios relámpagos y empieza a caer agua a lo bestia. ¿Y este es el seco y árido Oeste?

Desde la puerta de la habitación del motel observamos los truenos y relámpagos.

Salimos a la puerta de la habitación del motel a contemplar los relámpagos.

En fin, mañana tenemos otro plato fuerte del viaje: visita contratada para las 9,30h a Antelope Canyon y después rumbo al Gran Cañón.  See you!